#8M: el día en que la Tierra tembló

Por Mercedes Pappa
y María Delfina Casali

El 8 de marzo en el Día Internacional de la mujer, mujeres de más de 50 países pararon y se movilizaron para reclamar por sus derechos. En Argentina el cese de actividades y ruidazo estaban convocados para las 12 del mediodía. “La tierra va a temblar”, prometieron. Y tembló. En distintos puntos del país las mujeres dejaron sus trabajos y salieron a la calle a hacer ruido. Aplausos, cánticos, golpes, megáfonos. La incesante necesidad de gritar todas juntas, simplemente gritar. “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”, fue una de las frases que circuló en redes sociales y que pudo verse escrita en más de un cartel.

Un poco antes de las 16 empezaron a llegar distintas agrupaciones a Plaza de Mayo y también a Congreso, que inmediatamente se pobló de carteles sobre sus rejas. “Aborto legal ya”, “Basta de travesticidios, femicidiosy transfemicidios”, “Libertad para Higui”, “Sanción Ley Brisa ya” fueron tan solo algunas de las consignas que pudieron leerse.

Ya para las 17 la ciudad estaba absolutamente copada. Mujeres. Putas, trans, héteros, en cochecitos y en sillas de ruedas. Agotadas, hartas, entusiasmadas, comprometidas, despeinadas, pintadas,  transpiradas y en sororidad. De todos los colores y creencias y lugares. En fin, mujeres feministas. Y de distintos feminismos.

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Niños presentes en la marcha

“Disculpe las molestias, pero nos están asesinando” rezaba algún que otro cartel. “Vivas y libres” se leía en otro que llevaba una nena de no más de 9 años. Las banderas de distintos partidos políticos flameaban con orgullo. Los paraguas rojos sobraban. Las performances de artistas reunían a los concurrentes en distintas partes de Avenida de Mayo. La dedicación que muchos pusieron en la marcha se vio reflejada en la belleza de los carteles que se levantaban entre la multitud, las manualidades y las vestimentas representativas: murgas, brujas, remeras de Ni Una Menos y los infaltables pañuelos verdes en el cuello representando la campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

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“Las mariposas” haciendo una performance

Fue impactante la cantidad de padres y madres que llevaron a sus hijos pequeños a la marcha. En brazos, en cochecitos y cargados sobre las espaldas los niños llamaron la atención. Habla bien de aquellos adultos que buscan concientizar a sus chicos e incitar a un cambio cultural, patrimonio de las generaciones por venir. Emiliano dio su testimonio junto a sus dos hijas: “Hoy estoy acá acompañando, porque hay que cambiar este paradigma. Desde mi lugar como padre, yo no crío nenas o varones, dejo que mis hijas hagan lo que les guste, porque las cosas no tienen sexo. Las cosas son”.

Las distintas consignas y puntos de vista convivieron durante la tarde de forma pacífica. Y es que las mujeres tenemos claro que más allá de las diferencias, es más profundo el motivo que nos une: luchar todas juntas por nuestras vidas. Y también por nuestra libertad. Es por esto que entristece que los medios masivos de comunicación se hayan esmerado en mostrar solamente el lado repudiable de un día maravilloso: los inconvenientes que tuvieron lugar hacia el final. Así, aquellos que no asistieron a la movilización y cuyo único contacto con esta fue a través de las imágenes que mostraron al día siguiente los noticieros, se quedaron con una parte minúscula de lo que sucedió el miércoles. Existen grandes grupos que intentan silenciar el reclamo. Y lo triste es que lo logran. “Hay mujeres -señaló una joven- que dicen no sentirse identificadas con quienes venimos a marchar. Creo que eso es muy dañino, y debemos ir por ese sector donde el patriarcado ganó en la formación del pensamiento”.

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Manifestaciones callejeras

Lo que muchos medios no mostraron fue la terrible represión policial que sufrieron al menos 15 mujeres que fueron detenidas alrededor de las 23 por la Policía de la Ciudad. Durante la noche circularon mensajes por Whatsapp y las redes sociales que contaban la triste y violenta situación que tuvieron que atravesar. María Laura Arnés, una de las mujeres detenidas, contó a los medios que  agarraron a una de los pelos, la tiraron al piso, ella la quiso ayudar y la tiraron al piso también, las golpearon, les dijeron que “eran unas negras de mierda y que por eso iban a ir presas y que si se resistían les iban a romper los brazos”. Un cierre tristísimo para una jornada de lucha que fue increíble. Pero así y todo, no logra empañar lo que se vivió.

El miércoles pasado, miles de mujeres gritamos. Porque estamos cansadas de tener miedo. Estamos hartas de salir a la calle y sufrir el acoso, de que nos paguen menos que a los hombres por hacer el mismo trabajo. Necesitamos que no haya más mujeres muertas por abortos clandestinos. Queremos poder decidir sobre nuestros cuerpos. El miércoles pasado, miles de mujeres nos pusimos en marcha porque somos la voz de aquellas que ya no están. Y gritamos. Por ellas, por nosotras, porque si tocan a una nos tocan a todas y porque queremos seguir estando.

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