Todo lo que tenés que saber sobre las elecciones en Brasil

Por Mercedes Pappa

¿Cuándo y qué se vota?

Este domingo 7 de octubre el pueblo brasileño deberá elegir al sucesor del Presidente Michel Temer. Además del primer mandatario, serán renovados dos tercios del Senado Federal y todos los miembros de la Cámara de Diputados. En el caso de que ningún candidato a la presidencia gane en la primera ronda -como es muy probable que suceda-, el balotaje se realizará el domingo 28 de octubre.

¿Quiénes son los principales candidatos a Presidente?

Si bien hay 13 candidatos postulados a la presidencia, estos son los más importantes:

Jair Bolsonaro (Partido Social Liberal)

Es militar y diputado por el Partido Progresista. Ocupa su cargo de legislador desde hace 26 años y el actual es su séptimo mandato. A pesar de que siempre fue considerado un personaje hasta cómico en la esfera pública -lejos de verse como un potencial aspirante al Poder Ejecutivo-, en 2014 se convirtió en el diputado más votado de Río de Janeiro, y hoy se perfila como el candidato a Presidente con mayor intención de voto en las encuestas.

Bolsonaro es un acérrimo defensor de la última dictadura militar brasileña, está a favor de la pena de muerte y tiene una ideología muy afín a la iglesia evangélica y a los valores cristianos: defiende la familia tradicional, se opone al aborto y ataca la “ideología de género”. De hecho, su lema de campaña es “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”, frase que denota un nacionalismo fácilmente asociable al “Make America Great Again” del Presidente estadounidense.  Algunos medios internacionales incluso calificaron a Bolsonaro como “el Donald Trump brasileño” debido a su visión económicamente liberal y a sus polémicas declaraciones. En 2013 aseguró que “ningún padre siente orgullo de tener un hijo gay” y que “a los brasileños no [les] gustan los homosexuales.” Más conocida es su afirmación de que prefiere que su hijo muera en un accidente antes de que sea gay. También dirigió palabras de desprecio hacia la comunidad negra: “Mis hijos nunca tendrían novias negras porque los he educado bien”. Y en otra oportunidad, en 2003, le respondió a una Diputada que lo había llamado “violador” que él nunca la violaría porque ella no se lo merecía, frase que ratificó en 2014. 

En cuanto a su programa de gobierno, Bolsonaro propone diversas medidas liberales para que el Estado intervenga lo mínimo indispensable en la economía del país. Su ministro de Economía sería Paulo Guedes, quien sugiere privatizar las empresas que generan pérdidas, reducir la cantidad de ministerios en el gabinete y realizar una gran reforma previsional, entre otras políticas.

El 6 de septiembre, a un mes de las elecciones, Jair Bolsonaro fue apuñalado en la ciudad de Juiz de Fora, donde una multitud se había agrupado para demostrarle su apoyo. Lejos de debilitarlo, el hecho lo fortaleció como candidato. Ese mismo día, Ibope había difundido una encuesta que lo ubicaba con un 22% de intención de voto. Sin embargo, los primeros sondeos posteriores al ataque ya registraban un aumento de ese porcentaje y algunas consultoras hasta le atribuyeron un 30% de intención de voto. Incluso el candidato a senador Flávio Bolsonaro dio a entender que el atentado le otorgaría cierta ventaja política a su padre: “Un mensaje para esos bandidos que intentaron arruinar la vida de un padre de familia: acaban de elegir al presidente”. 

Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores)

Es economista y filósofo. Fue ministro de Educación durante las presidencias de Lula da Silva y Dilma Rousseff, y alcalde de San Pablo entre 2013 y 2017. Si bien el candidato inicial del PT -y el de mejor imagen en todas las encuestas- era Luiz Inácio Lula da Silva, este no pudo presentarse a las elecciones porque la justicia impugnó su candidatura. El 11 de septiembre, desde la cárcel, el ex Presidente eligió a Haddad como su sustituto -aunque no fue su primera opción- y en un comunicado expresó: “Mi voz es la voz de Fernando Haddad”. En la misma línea, el lema de campaña del nuevo candidato es “Haddad es Lula”. Sin embargo, según las encuestas, solo una pequeña porción de los votos del líder del PT será transferida al ex ministro. En efecto, algunos analistas aclaran que se trata de un partido fragmentado y que por ende no toda la dirigencia estaba contenta con la elección de Haddad para el puesto.

haddad lula

Durante su período de formación académica, Haddad tuvo un acercamiento al marxismo a partir de la escuela de Frankfurt pero con una mirada crítica de la Unión Soviética. En consonancia con esta visión, quien lo acompaña en la fórmula presidencial es Manuela D’avila, dirigente del Partido Comunista de Brasil. Los ejes de la campaña apuntan a garantizar los derechos de los trabajadores, y algunas de las promesas son revalorizar el salario mínimo, retomar las obras paradas, generar empleo y aplicar un impuesto a las ganancias “más justo”, por el cual quien gane menos, pague menos. 

Ciro Gomes (Partido Demócrata Laborista)

Es un abogado de centro-izquierda que disputa por la presidencia de Brasil por tercera vez en su vida. Aparece tercero en las encuestas -y cuestiona su fiabilidad-, pero en la simulación de un eventual balotaje contra Bolsonaro, Gomes ganaría con el 40% de los votos según Ipobe. Tiene una larga trayectoria política y su estrategia de campaña es presentarse como un candidato que se opone a los ricos y que eliminará todo tipo de privilegios en caso de ganar la presidencia.

Geraldo Alckmin (Partido de la Social Democracia Brasileña)

Es un médico y político de larga experiencia. Esta es la segunda vez que se postula como candidato a Presidente, y las encuestas lo sitúan en cuarto lugar. Se plantea como una alternativa al desastre que pueda generar al PT, y al odio que instala Bolsonaro, pero no despierta mucha simpatía en el electorado. Además, la fiscalía brasileña lo denunció por financiamiento ilegal en 2014, durante la campaña para su reelección como gobernador de San Pablo.

Marina Silva (Red Sustentabilidad)

Es una de las únicas dos mujeres que se presentaron como candidatas a la presidencia. Fue senadora, diputada y ministra de Ambiente. Hoy lidera el partido que ella misma creó en 2013, pero su intención de voto no supera el 4%. Sus propuestas se relacionan con la ecología y con reducir la pobreza.

¿Cuáles son los posibles escenarios?

El lunes 1 de octubre, a seis días de las elecciones, una encuesta de Ibope reveló que Jair Bolsonaro alcanza el 31% de intención de voto, mientras que Fernando Haddad tiene un 21%. Esto indica que deberá organizarse una segunda vuelta. Sin embargo, también existe la posibilidad -aunque difícil- de que el candidato derechista gane en la primera ronda si saca el 40% de los votos y hay un gran porcentaje de votos en blanco o anulados.

datafolha

En una posible instancia de balotaje, los encuestadores predicen un empate entre los candidatos. Sin embargo, consultado por Gritalo Vos, el analista internacional Gustavo Segré sugiere que en ese caso el ganador sería Bolsonaro, no porque sea el mejor candidato -lejos está de eso- pero sí porque es el que más se adecua a lo que el electorado busca: evitar que vuelva el PT. “Brasil está eligiendo entre una línea más cercana a Maduro o una más afín a Trump. Y ninguna de las dos opciones es buena”, agrega. Según él, la gente no votará a Bolsonaro por convicción o por un gran apoyo y confianza en su proyecto de gobierno, sino más bien porque considera que todos los miembros del PT son corruptos -y el indicador más claro de eso es que su líder está preso-. En este sentido, Segré cree que el caso brasileño es similar al argentino y asegura: “La elección no es Bolsonaro contra Haddad, sino Lula contra ‘no más Lula’“. En su columna en El País, Carlos Pagni deja entrever algo de duda respecto a este planteo: “Así como el volumen de voto oculto a Bolsonaro plantea un enigma, también es un misterio cuánta es la alergia que provoca el PT”, dice.

¿Qué clima se está viviendo en Brasil?

A pesar de que en las últimas semanas los medios dieron cuenta de diversas manifestaciones en contra del candidato de derecha -e hicieron especial énfasis en la cobertura del “ele ñao”-, Segré afirma que el clima en Brasil es “totalmente normal”. No solo eso: asegura que “gane quien gane, no pasará nada. Algunas personas se quejarán, pero no habrá manifestaciones masivas, como tampoco las hubo cuando Lula da Silva fue preso.”

ele ñao
Manifestación de mujeres en San Pablo protestando contra Bolsonaro bajo el lema “Ele ñao”

El analista observa que en ese sentido, los brasileños están mucho más avanzados que los argentinos: si gana Haddad, quienes no lo votaron no le desearán el mal; muy por el contrario, querrán que su gobierno sea exitoso para que el país prospere. Sin embargo, no todos los expertos coinciden en esta mirada: algunos afirman que el ambiente está muy caldeado y que un triunfo de Bolsonaro podría ser devastador para el país.

¿Cómo se verá afectada Argentina ante los resultados?

También hay distintas perspectivas sobre el impacto que la decisión del pueblo brasileño tenga en nuestro país. Gustavo Segré considera que, en el caso de que gane Haddad, la política se inclinará a la izquierda. Esto significa que el rol del Estado crecerá (habrá más gasto público, más empelo público, más bienes sociales, etc.) A su vez, subirá la inflación y aumentará el dólar, por lo que Argentina exportará menos a Brasil. Si gana Bolsonaro, en cambio, su ministro de Economía llevará adelante medidas de achique del Estado que, según él, le permitirán tener superávit económico en el segundo año de mandato. Además, ante la mejora de Bolsonaro en las encuestas, el dólar bajó 2,19% y la bolsa aumentó 4%. Esto significa que, con un dólar más bajo, el producto argentino será más barato y se podrá exportar más al país vecino.

No todos los analistas piensan lo mismo. Juan Manuel Karg, por ejemplo, opina que “una victoria del PT cambiaría la correlación de fuerzas regional (más luego del triunfo de AMLO en México). Un triunfo de Bolsonaro sería dramático para la democracia regional, y particularmente para el Cono Sur.” En esta misma línea, el consultor de Poliarquía Pablo Gentili también cree que “en Brasil se juega mucho más que una elección presidencial, es un plebiscito a favor o en contra de la democracia.” Las visiones son múltiples, pero solo el tiempo dirá.

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