Tres razones por las que no se está dejando de leer

Por Mariana Caramuti

Más de una vez escuchamos decir que los jóvenes ya no leen. Que lo que se lee ahora es basura, que no ayuda a acrecentar nuestros conocimientos, que autores eran los de antes -léase Borges, Austen, Cortázar, Joyce, entre otros-. Y para peor, muchas de esas personas relacionan la lectura con la acción de agarrar un libro en papel y ponerse a leerlo. En otras palabras, para ese grupo de gente si no agarramos un libro en formato físico, corremos el terrible riesgo de convertirnos en ignorantes.

Sin embargo, hay buenas y malas noticias para estas personas: por un lado, que el libro no va a desaparecer, y la lectura tampoco. Pero por otro, ambos sufrieron -y seguirán sufriendo- cambios en su forma de realización y consumo. Aun así, esto no significa el fin del mundo para las editoriales o las librerías. Veamos esto a partir de 3 afirmaciones:

1: El libro en papel no está en peligro de extinción, pero hay factores que facilitan este proceso

En el ciclo de vida de los libros físicos, hay diferentes filtros por los que pasan antes de llegar a una librería. El primero de todos es el más temido: el editor. El editor es quien decide si un texto es publicable o no. Después de pasar por esta difícil etapa, el resto se da sin problemas. No obstante, casi todo lo que está en ese resto es lo que encarece el precio de un libro, desde el papel, la tinta y la impresión hasta los canales de distribución.

Daniel Benchimol es especialista en publicaciones digitales y director de Proyecto 451 -una consultora para editoriales-, y al respecto piensa que hay obras fundamentales que los lectores no están dispuestos a pagar si incluye costos de impresión y distribución. “Si yo quiero leer una obra como la de Cortázar, no quiero estar pagando la tinta y el papel con la que se hizo esa obra; lo que quiero es pagar ese contenido, poder acceder a ese contenido en donde quiera que esté”, aseveró Daniel. Esta es una de las cuestiones que viene a sacudir los libros en formato digital: como dijo Benchimol, las lecturas digitales permiten acceder directamente a un contenido sin necesidad de pagar de más por el costo material de la obra, sumado a su ubicuidad.

Además, el libro en papel no está siendo sustituido por el libro digital todavía, por lo menos en Argentina. En el último informe de producción de la Cámara Argentina del Libro (CAL), se afirma que “la proporción de obras en soporte digital se ha mantenido constante desde el año 2012, alcanzando en 2018 el 19% de las obras”, es decir que el libro digital no es la causa de que la cantidad de ejemplares de libros en papel producidos decrezca”.

2. Nunca se leyó y se escribió tanto como ahora

Algunos lectores entienden que los cambios que trajo la tecnología para la lectura solo deparan un futuro apocalíptico. Para estas personas, el tipo de soporte en el que se lee sí importa, ya que pareciera que sirven a distintos propósitos.

En su libro Leer/navegar en Internet, el Dr. Francisco Albarello investiga los motivos por los cuales las personas eligen leer en papel o en digital: “Aparece aquí una cuestión que tiene que ver con la interfaz especializada del libro, que invita a no hacer otra cosa más que leer (…) a diferencia de la PC, que es una interfaz metamedium que permite hacer varias cosas a la vez, lo cual hace a una lectura más dispersa”.

Como dijo Albarello, la de los libros digitales será una lectura dispersa, pero lectura al fin. Este es un aspecto que no solo les cuesta aceptar a algunos lectores, sino también a algunos editores que aun no quieren o encuentran la forma de incursionar en el mercado del libro digital. Para la economista Françoise Benhamou, esto puede suceder por miedo al cambio tecnológico o por orgullo propio. En su obra El libro en la era digital, explica que el editor “debe adaptarse a lo digital” pero sin caer dentro, ya que es necesario “conservar el frágil equilibrio entre los canales de venta.” En la actualidad, esta autora observa que los editores que entran al mundo digital lo hacen con mucha cautela para no sufrir cambios radicales en su trabajo, y experimentan para elegir nuevos textos junto a los que llegan de manera tradicional.

3. Las formas y los lugares para escribir y leer libros digitales son infinitos

La primera señal visible que Internet le dio al mundo editorial sobre el fenómeno de los libros digitales fue un fan fiction de One Direction. Sí, así como lo leen, la famosa boy band fue una fuente de inspiración para Anna Todd, una chica que un día se le dio por escribir en su celular una historia que involucrara a sus ídolos. Hoy esa historia se llama After, ya tiene más de 1 billón de lecturas y está a punto de ser llevada al cine con su propia película.

Todo eso pasó simplemente porque a Todd se le ocurrió ir a Wattpad a escribir ficción. Pero, ¿qué es Wattpad?

Wattpad es una de las tantas plataformas de gestión de contenidos en Internet que permite que nuevos autores puedan escribir y publicar sus obras sin pasar por ningún tipo de intermediario. Uno puede entrar a Wattpad, crearse una cuenta y ponerse manos a la obra. Y solo así, ya nos ponemos en contacto con una gran comunidad de lectores y autores, cuya comunicación es tan fluida como constante.

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Portada del libro físico de After.

Lo que tiene de bueno Wattpad es que permite publicar textos completos o de a capítulos. Así que si queremos lanzar un capítulo por semana de un libro digital, podemos hacerlo tranquilamente en Wattpad. Esa forma de publicar semanalmente un texto literario casi que copia al sistema de telenovelas, solo que en este caso nuestra audiencia serán más lectores que espectadores.

Por otro lado, también hay autores que sin abandonar tanto el modelo tradicional de lectura, se abren a nuevas opciones de distribución de sus contenidos. En su página web, Laura Gallego ofrece el primer capítulo de todas sus obras de forma tal que si uno los lee, sabe si quiere seguir leyendo, y por ende, comprar su libro en formato físico. Otra estrategia para vender libros -y no necesariamente en formato físico-, son los sitios destinados a la compra y descarga de libros digitales, como BajaLibros.com o Leamos. Entrando a estas páginas, uno puede comprar un libro de una sola vez -en el caso de BajaLibros– o directamente pagar una suscripción para acceder a una vasta cantidad de obras -en el caso de Leamos-.

En forma paralela, se está dando un fenómeno impensado que es el crecimiento de las ventas de los audiolibros. La vieja costumbre de poner un casette y escuchar cómo un locutor -que a veces podía ser el mismo autor- lee un libro, hoy vuelve a ser una realidad con los nuevos soportes digitales. Los grandes grupos editoriales estiman que para este año ya habrá más de 10 mil audiolibros en español, y esta tendencia al crecimiento es algo que se repite en todo el mundo, incluyendo a la Argentina. Lo curioso de esta forma de lectura es que ya entra en contacto con un sentido que no se usa para leer, que es el del oído. En cierta forma, el audiolibro retoma, según la Audio Publishers Association (APA), el placer de que nos cuenten un cuento como cuando eramos pequeños.


 

Si tuviéramos que leer un libro, ¿qué haríamos? ¿Lo buscaríamos para leerlo en papel? ¿Lo descargaríamos de Internet para leerlo de forma digital? ¿O compraríamos un audiolibro? Hoy todavía podemos elegir por una opción u otra, pero la evolución de los medios es inevitable, imparable e innegable. 

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