‘¿La corrupción mata?’, el libro que repasa las peores tragedias argentinas del siglo XXI

Conversamos con Florencia Halfon, autora de una investigación que revela el complejo entramado detrás de cada caso.

Por Mercedes Pappa

Tiempo de lectura: 3 minutos


Existe un consenso general, incluso transversal a todas las ideologías, de que la corrupción mata. Según una encuesta de opinión pública realizada en 2019, el 93% de los argentinos piensa que la corrupción en el gobierno es un problema grave. En su reciente libro ¿La corrupción mata? la periodista Florencia Halfon recupera ese lema que muchos familiares de víctimas de tragedias tomaron como bandera y lo analiza en profundidad: “Más que ponerlo en duda, lo que a mí me interesaba era complejizarlo”, asegura. 

La tapa del libro publicado por Planeta

La investigación de Halfon es un repaso por algunas de las tragedias más importantes de la Argentina en el siglo XXI, desde Cromañón hasta el ARA San Juan. A través del libro, la autora nos invita a pensar más allá de lo obvio, a rasgar un poco la superficie para comprender qué originó cada uno de estos casos. ¿Qué hay detrás de un micro que choca contra un camión manejado por un conductor borracho (Ecos), o de un tren que se estrella porque el maquinista no hizo a tiempo a frenar (Once)? La respuesta “corrupción” sería muy vaga, insuficiente. Halfon da cuenta de un entramado mucho más complejo: “No es solamente eso porque hay lugares donde se roba plata y eso no tiene esas consecuencias. Es mucho peor: es alguien que roba plata y que toma la decisión de no invertir, o cree que eso puede esperar, o tiene la mejor intención pero es un inútil”.

El micro que trasladaba chicos del colegio Ecos
Bomberos y rescatistas ayudando a víctimas de la tragedia de Once

La historia argentina está plagada de tragedias. ¿Cómo hiciste para seleccionar cuáles incluir en el libro?

Yo quería contar las tragedias más significativas del siglo XXI. Un poco arbitrariamente, las elegí en cuanto al impacto, a veces por la cantidad de víctimas o a veces por la repercusión mediática. La única muy grande que dejé afuera es la del Penal de Magdalena en 2005, donde murieron 33 presos en un incendio. Pero preferí contar la de Esteban Echeverría que es más reciente y que describe algo que todavía está pasando. 

Halfon se refiere a un hecho que tuvo poca cobertura en los medios y que por lo tanto, muchas personas no conocen. El 15 de noviembre de 2018 diez presos murieron a causa de un incendio en la Comisaría 3 de Esteban Echeverría. No estaban intentando huir, como algunos diarios titularon, sino que estaban protestando por el maltrato que recibían de los guardias. Muchos de los reclusos de este penal estaban condenados por delitos leves y la comisaría estaba clausurada desde el año 2000, por lo que estaba prohibido alojar presos ahí y las condiciones eran deplorables. Respecto a esta situación de hacinamiento, el entonces Ministro de Seguridad de la Provincia, Cristian Ritondo, aseguró: “Prefiero a los delincuentes amontonados y no liberados”

Familiares de las víctimas de la tragedia de Esteban Echeverría en una manifestación

Pero la desidia no tiene un único color político sino que es un común denominador en todos los casos narrados en el libro. Y la responsabilidad en cada tragedia no es de un gobierno o de un único funcionario, sino de una lista larga de nombres propios. Sobre este punto, Halfon afirma: “Es algo sistémico que atraviesa a todos los gobiernos y a mí me interesaba que podamos individualizar para revalorizar la política. Siempre decimos “el kirchnerismo esto” o “el macrismo lo otro”. No, hay que pensar en nombres propios para analizarlo mejor.”

¿Por qué decís que ningún gobierno, sea responsable o no, sabe responder a la tragedia?

A los cargos ejecutivos les cuesta mucho la empatía, supongo que porque es una manera de protegerse. También uno puede pensar que es un recurso para estar en condiciones de solucionar las cosas, pero siempre hay un momento donde los familiares de víctimas necesitan que no les falten el respeto. Y en todos los casos la sensación es que nadie se puso en su lugar, sino todo lo contrario

La inundación en La Plata en 2013 dejó 89 víctimas fatales

¿Qué rol cumplimos las personas de la sociedad civil a la hora de intentar evitar que estas tragedias vuelvan a ocurrir?

A partir de escribir el libro me agarró culpa porque sentí que como ciudadanos no nos comprometemos como deberíamos. Los familiares hacen su reclamo para pedir justicia por sus causas pero, incluso cuando la Justicia les responde, aún siguen manifestándose, no solo por la memoria de ellos sino para que no vuelva a ocurrir. Y ellos ya perdieron algo muy preciado, entonces en definitiva lo están haciendo por el resto. ¿Y por qué nosotros no estamos ahí para pedir lo mismo? Me parece que en general, como no queremos identificarnos con esa situación porque es muy dolorosa, no nos comprometemos lo suficiente.

Sabemos que no tenés una respuesta a la pregunta que da nombre al libro pero, ¿a qué otras conclusiones llegaste a la hora de escribirlo?

Sabía de antemano que lo que quería contar era la complejidad detrás de cada caso, y después me encontré con esa complejidad. Yo escribí un libro de tragedias sabiendo que no es marketinero porque nadie quiere recordar todo el tiempo que hay algo dramático que nos pasó y que nos puede volver a pasar. Lo que quiero es ayudar a que entendamos qué es lo que lleva a estas tragedias y qué es lo que podría evitarlas. No tengo todas las respuestas, pero sí la intención del libro es buscar que estemos más atentos. 

La escuela 49 de Moreno luego de la explosión por una fuga de gas

Cromañón, Ecos, Once, inundaciones en La Plata, Iron Mountain, Gendarmes de Salta, ARA San Juan, explosión en la Escuela de Moreno y Cárcel de Esteban Echeverría. Cada uno de estos casos está atravesado por la negligencia y el abandono, las responsabilidades compartidas, las irregularidades, el desinterés de los funcionarios, la falta de controles y de mantenimiento, el desvío de fondos. Si no fuera por el empuje de los familiares de las víctimas, muchas de estas causas habrían quedado en la nada tras procesos judiciales larguísimos. Estas tragedias son un recordatorio de que para que no vuelvan a ocurrir, no alcanza con encontrar culpables y meterlos presos, sino que todo el sistema debe cambiar.

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